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miércoles, 9 de enero de 2013

Enrique Meneses, un ojo revelador irremplazable


-->Hace tres días nos llegaba a todos la triste noticia del fallecimiento de Enrique Meneses, uno de los fotoperiodistas más reconocidos de nuestro país. Nos dejaba con 83 años de edad en Madrid, tras varios meses enfermo de cáncer. Hoy he querido dedicarle un espacio en mi blog por su reconocido trabajo, digno de admirar.

Aunque se hizo conocido por ser el primer periodista en subir a las montañas de Sierra Maestra con Fidel Castro y el Che Guevara, desarrolló una larga carrera profesional que le dotó de vivencias únicas y mágicas durante sus largos años de vida.

Su mayor éxito, que le hizo mundialmente conocido, fue el reportaje exclusivo publicado en Paris Match, consiguiendo retratar y convivir varios meses (entre 1957 y 1958) con los rebeldes que llevarían a Castro al poder. Logró que los líderes guerrilleros le autorizaran viajar empotrado con ellos, captando con su ojo revelador escenas cotidianas de éstos afeitándose, leyendo un libro, etc.; de ahí, una de sus fotografías más famosas:

Fidel Castro redactando un mensaje. Tiempo de exposición: 60 segundos (sin flash). Enrique Meneses

Salvador Dalí en la Quinta Avenida. Enrique Meneses
Pero antes de este gran éxito en su carrera profesional, Enrique Meneses ya había captado con su cámara fotográfica algunos de los momentos y personajes más célebres de nuestra historia. Estuvo presente en la marcha sobre Washington encabezada por Martin Luther King, cubrió el asesinato del presidente John F.Kennedy, fue testigo de la boda de los Reyes actuales, etc. Entrevistó al Dalai Lama en seis ocasiones, a Abdel Krim y a los reyes Fasal II de Arabia Saudita y Huseín de Jordania. Además, tuvo la oportunidad de tratar con reconocidos personajes como Paul Newman, Picasso, Marlon Brando, Salvador Dalí y Hitchcock, entre otros.

Durante sus años de trabajo como un maestro periodista de los que ya no quedan, cubrió la guerra del Canal de Suez, las guerras de Rodesia, Angola, Bangladesh y Sarajevo, entre otras muchas cosas. Asimismo, vivió en Francia, Portugal, Egipto y Estados Unidos, además de viajar por el mundo como reportero por India, Oriente Próximo y África, continente al que amaba y del que guardaba un mágico recuerdo. En sus memorias Hasta aquí hemos llegado decía: “Hace más de 50 años que África y yo mantenemos una relación sentimental que solo la muerte puede terminar”.

Gervasio Sánchez, del que he hablado previamente en mi blog, hizo una entrada en su blog tras la muerte de su amigo Meneses. Recomiendo leerlo, porque transmite todo el afecto y el amor, no sólo de un compañero de profesión, sino de un gran amigo. Destaco algunas frases de esta entrada:

“Me gustaría contarles su historia. Ustedes mismos se darán cuenta por qué admiro a este gran hombre, por qué hay que admirarlo y seguir aprendiendo de sus escritos, de sus libros, de sus fotografías, de sus permanentes lecciones. Cuando se escriba la verdadera historia del periodismo español (en la que espero que no estén los escribas del poder), Enrique Meneses ocupará un lugar privilegiado”. Gervasio Sánchez sobre Enrique Meneses.

“Me enseñó la maqueta de su gran libro fotográfico que no ha podido ver publicado. Me despedí acariciándole la mano consciente de que seguramente sería la última vez que lo vería vivo.” Gervasio Sánchez sobre Enrique Meneses.

Me gustaría también destacar un fragmento de un artículo publicado en El País:

“Enemigo de la pompa, presumía de no haber estado nunca a las órdenes de nadie y haberse movido toda su vida por lo que le distaba su propio corazón. Ese concepto de la vida y de la profesión es el que quería dejar como herencia a las nuevas generaciones”.


Y para terminar, unas frases de Enrique Meneses sobre el periodismo y la fotografía:

"Hay personas que nos preguntamos por qué hay que escribir con una máquina de escribir o con un ordenador, por qué no se puede escribir con una cámara de fotos". Entrevista en Jot Down Magazine

“El fotoperiodista, además de escribir su propio texto, hace sus propias fotos, y no se puede fotografiar nada desde una habitación de hotel”.


Algunas fotografías de Enrique Meneses publicadas en El País:

http://cultura.elpais.com/cultura/2013/01/07/album/1357558321_611612.html#1357558321_611612_1357558552

http://cultura.elpais.com/cultura/2013/01/07/album/1357537557_070807.html#1357537557_070807_1357537914

Video Cien Miradas, de Enrique Meneses:

http://vimeo.com/8794345

miércoles, 3 de octubre de 2012

El ojo revelador de Gervasio Sánchez


En 2011 tuve la oportunidad de visitar en la Casa Encendida de Madrid una exposición de Gervasio Sánchez que me sorprendió. Siempre hablo de los sentimientos que transmiten las fotografías y el impacto que causan en nosotros, y por eso no puedo dejar de hablar de estos grandes trabajos que conmueven al mundo entero y a uno mismo.

"Desaparecidos". Gervasio Sánchez
Esta exposición llamada "Desaparecidos" recoge el trabajo del fotoperiodista sobre el tema de la desaparición forzosa, constituyendo uno de los proyectos más extensos y dolorosos entre todos los que ha realizado en sus años de carrera. No hay que olvidar muchos otros grandes trabajos de Gervasio Sánchez que han marcado a muchísimas personas. Han sido años de dedicación, de guerras, y de penalidades. Por eso no puedo dejar de admirar a gente que arriesga su vida por esta profesión, que es capaz de reflejar una realidad invisible para muchos, y que es capaz de captar a través de su ojo revelador una realidad tan dura. A mi me gusta hablar de cosas alegres, me gusta reflejar a través de la fotografía momentos inexplicables, momentos de armonía y paz infinita con la vida: instantes que capturas para guardar en el recuerdo como algo hermoso. Las fotografías de Gervasio Sánchez son un concepto contrario, pero es a la vez algo más valioso y esencial de enseñar al mundo, por muy doloroso que sea.  

Fotografía tomada en la exposición "Desaparecidos"
El proyecto "Desaparecidos" se desarrolló entre los años 1998 y 2010, y le ha hecho testigo de los principales conflictos armados,  reivindicando conceptos como la memoria, la verdad y la justicia en un mundo plagado de abusos injustos e intolerables. Esta serie de fotografías desvela inquietantes testimonios y nos muestra la lucha por rescatar del olvido la memoria de personas desaparecidas en diez países de América Latina, Asia y Europa. Gervasio Sánchez quiere hacernos testigos de esta tragedia, y por ello, con las fotografías aportadas en esta exposición, nos hace un recorrido que empieza por los centros de detención y finaliza con la entrega de restos a los familiares. 

Entre los comentarios y apuntes que tomé en mi visita a la Casa Encendida, tengo notas de algunos libros que se podían ver al incio de la exposición, libros como “Kosovo (crónicade la deportación)”, “Cinco años después”, Vidas minadas diez años”, “Niños dela guerra”, “La caravana de la muerte”, y “Sierra Leona”, entre otros.  
 
“Desaparecidos” constata, una vez más, la enorme vigencia de la fotografía documental como testigo de la realidad. También supone el afianzamiento de Gervasio Sánchez en ámbitos expositivos que, de forma progresiva pero decidida, han ido apostando por la incorporación de proyectos fotoperiodísticos a sus programaciones, ratificando, a la vez, el vigor de su dimensión artística y testimonial. (Sandra Balsells, comisaria).

La exposición comienza con la muestra de fotografías referentes a los centros de detención y tortura, lugar donde los grupos armados trasladan a la víctima secuestrada y la someten a torturas y tratos degradantes y crueles durante días, semanas o meses.  Entre estas víctimas figuraban interminables listas de hombres, niños y mujeres (estas últimas sufren continuamente agresiones sexuales y violaciones). Son numerosos los métodos y torturas crueles a los que se someten y de los que Gervasio Sánchez hacía mención en su exposición.
“Memoria” es la forma en la que los familiares intentan conmemorar  y hacer recuerdo de los desaparecidos. Muchos son los grupos organizados de familiares que intentan buscar verdad y justicia, y también muchos los monumentos creados en distintos países: en Argentina, el Parque de la Memoria recoge los nombres de miles de desaparecidos; en Chile, en Villa Grimaldi, aparecen los nombres de 226 hombres y mujeres ejecutados o desaparecidos; y en la localidad guatemalteca de Plan de Sánchez, los familiares dieron sepultura en el mismo lugar donde habían sido asesinadas las víctimas años antes, construyendo posteriormente una iglesia. Como dice Gervasio Sánchez: “los monumentos conmemorativos son el mejor antídoto contra la amnesia”.
"Desaparecidos". Gervasio Sánchez
Dentro de la parte “Memoria” que Gervasio quiere transmitir con este trabajo, es destacable también las fotografías que vi de los objetos que forman parte de ese recuerdo de los desaparecidos. El fotoperiodista muestra algunos de los objetos que los familiares conservan con devoción, ya que en muchos casos es lo único que les queda de ellos: relojes, libros, medallas, navajas…; además de fotografiar a los familiares que sostienen algunos de estos objetos. Siempre digo que cualquier cosa es digno de fotografíar, porque cualquier objeto de tu alrededor puede significar algo muy importante en tu vida, y ese algo lo quieres conservar siempre a tu lado. Entre mis notas encuentro: “Cualquier cosa que les perteneciera o cualquier papel escrito, aunque haya soportado mal el irremediable paso del tiempo, sirve de antídoto contra el dolor y la desesperación”.
Gervasio Sánchez ofrece también fotografías referentes a la localización de los restos, las fosas comunes y su posterior exhumación, lo que supone para muchos de los familiares el fin de un largo periodo de desesperación y búsqueda durante años e incluso décadas. 
"Desaparecidos". Gervasio Sánchez
Sandra Balsells: “Para ellos, cada fosa abierta es una herida cerrada; cada resto inhumado, un alivio anhelado”.
Iraq y Colombia son los principales países con mayor número de desapariciones forzosas. Es importante destacar un espacio que dedica el fotógrafo para los retratos. El trabajo muestra una serie de fotografías que retratan a familiares sujetando una fotografía del desaparecido, adquiriendo un gran protagonismo y haciéndonos partícipe del drama.
Tras este proceso de localización y exhumación, Gervasio Sánchez nos enseña a través de su ojo revelador fotografías donde los familiares identifican los cadáveres. Llama la atención las fotografías de aquellas personas doloridas que tienen el valor y se atreven a abrir los arcones para ver por última vez los huesos de sus seres queridos.
El fotógrafo hace una comparación de esta tragedia vivida en el mundo, señalando que, sin lugar a dudas, España está a años luz de Bosnia-Herzegovina, Colombia, Argentina o Guatemala. Aún así, 75 años después de la Guerra Civil y 35 años de la muerte de Franco, sólo se han abierto en España 231 fosas y se han recuperado 5.300 víctimas, muchas de ellas sin identificar.
Fotografía tomada en la exposición "Desaparecidos"
Para terminar este recorrido sobre la desaparición forzosa, Gervasio Sánchez finaliza con los trabajos de identificación antropológica y genética, donde pude observar fotografías de almacenes de restos humanos exhumados esperando a ser identificados. Este proceso de identificación puede durar días, meses, años, o incluso es posible que algunos restos encontrados no puedan llegar a ser identificados debido al deterioro o a la imposibilidad de encontrar a los familiares. En Argentina, por ejemplo, apenas unos centenares de desaparecidos han sido encontrados e identificados. Estos miles de restos humanos sin identificar permanecen almacenados en grandes bodegas.
Como visión global de la obra expuesta por Gervasio Sánchez, son muchas las cuestiones que surgen ante estas imágenes, y muchos los sentimientos transmitidos, sentimientos de muerte, desesperación, ausencia física, recuerdos…Todo esto sabe hacérnoslo llegar a través de los ojos del dolor.

 Fragmentos de Gervasio Sánchez recogidos de un artículo  de "El País":
  • “Este es Samuel, había soportado la amputación de sus manos y su lengua cuando fue tomada la foto en Freetown (Sierra Leona), en enero de 1999”.
  • “Estas niñas jugaban en el interior una furgoneta destrozada por las balas y las bombas en Sarajevo [marzo de 1994]. A la de la derecha pude localizarla quince años después por el gorro que llevaba. Estaba bien”, explica ante una de sus fotos más conocidas de la guerra de Bosnia.
  • “Los enfermos de cólera se morían y no había suero que ponerles en los hospitales. Algunos niños te miraban a la cámara mientras agonizaban… y en tres disparos pasaban de la vida y la muerte. Podías elegir los muertos o esperar la mejor luz porque nadie se quejaba o te molestaba”.
  • Dice Gervasio, frente a una sobrecogedora fotografía que muestra una niña junto a centenares de cadáveres de víctimas del cólera en una carretera de Goma (República Democrática del Congo), que un día de 1994 con Alfonso Armada se pusieron a contar los muertos en un trayecto de tres o cuatro kilómetros. “Contamos más de 1.500”, recuerda, asegurando que aquella fue sin duda la situación más horrible que ha vivido en su vida.